
Fue un viento malvado y salvaje
Tiró abajo las puertas para dejarme entrar
Quebró ventanas y el sonido de tambores
Las personas no podían creer en lo que me convertí
Los revolucionarios esperan
Por mi cabeza en una bandeja de plata
Sólo un muñeco en una cuerda solitaria
¿Quién querría alguna vez ser el rey?
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